Presos por luchar: detenidos por pasar una bandera en Plaza de Mayo

Presos por luchar: Cristian, Lucas y el Padre Paco fueron detenidos en la ronda de los viernes en Plaza de Mayo por pasar de mano en mano una bandera argentina. Crónica de una detención y de una protesta que sigue.
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24 Oct 2026

En la tarde del viernes, tres personas fueron detenidas por las fuerzas de seguridad por un motivo muy simple: pasar de mano en mano una bandera argentina. Cristian, Lucas y el Padre Paco fueron reprimidos y privados de su libertad en el contexto de un gobierno que pasa por encima de la ley ante los reclamos populares. 

Hace seis viernes, un grupo de autoconvocados se reúne a dar vueltas por plaza de mayo con la consigna: “que se vaya”. Jubilados, miembros del colectivo LGBTQI+, juventudes. Argentinos golpeados por el hambre, la precarización, el pluriempleo, la desfinanciación cultural, el desabastecimiento del sistema de salud, entre tantas otras injusticias. En ese marco, un oficial de policía empujó a Cristian y arremetió contra él, como ha sido registrado por los compañeros con celulares. Lucas y el Padre Paco salieron en su defensa. Los tres fueron trasladados a la fiscalía.

El peligro de una ciudadanía manifestándose es un gesto que requirió este aleccionamiento. El saqueo de nuestra tierra y la opresión sobre nuestros cuerpos despertó en este grupo algo que nuestros padres fundadores tenían muy clarito. Nuestra Constitución Nacional establece que todo ciudadano argentino está obligado a armarse en defensa de la patria y de la Constitución, de acuerdo con las leyes que dicte el Congreso y los decretos del Poder Ejecutivo. Tomaron la nobleza y la fortaleza de nuestras Madres de Plaza de Mayo y tuvieron este atrevimiento tan delictivo: caminar en ronda por la plaza reclamando por sus derechos. 

Qué feo debe ser pegarle a un jubilado para poder comer

El ensañamiento es con los grupos más golpeados y marginados. Tras la última marcha federal universitaria, circularon en internet miles de fotos, tweets y hasta dibujos de los dos personajes. Ellos son Cristian y Lucas. Dos jóvenes que le pusieron el pecho a la represión de la manifestación con la bandera argentina en alto. Las imágenes no pueden más que conmovernos y, con dolor, recordarnos aquellas imágenes que nos dejó la crisis del 2001 con las protestas del pueblo hambreado. 

“La realidad es que estamos, yo creo que tan mal o peor que en el 2001, la diferencia para mí es que en el 2001 le terminaron metiendo la mano a la clase media, no dejando sacar sus dólares y ahí fue cuando estalló la cosa, que por muy poquito tiempo fue piquete y cacerola, la lucha es una sola, pero después rápidamente volvió a quedar nada más que el piquete y la cacerola se olvidó, se olvidó de la calle” comenta el Padre Lucas, a quien liberaron antes que los chicos y quien decidió quedarse a exigir por ellos.

El orgullo que sentimos lo llevamos a la fiscalía a reclamar por su liberación. Las imágenes emblemáticas de Cristian y Lucas no dejaron de recorrer el país porque son un llamado a nosotros, los verdaderos ciudadanos de bien: así se ve la libertad, carajo. 

En el país del “no me acuerdo” doy un pasito y me pierdo

Crónica y otras voces delirantes esparcieron el relato de que los chicos fueron detenidos por un intento de magnicidio. Los nombraron como los “nuevos copitos”, trataron de asignarle a este hecho el tinte del intento de asesinato de Cristina Kirchner. 

Hablar de un magnicidio orquestado por una ronda de jóvenes y jubilados es echarle nafta al fuego. En un clima donde no hay referentes que ordenen, convertir a los manifestantes en enemigos internos corre del foco la cuestión de fondo sin dar respuestas a las necesidades de la sociedad.

No es la primera vez se usa el fantasma del golpe o del terrorismo para deslegitimar la protesta. La historia enseña a qué lleva ese camino. En los años previos a 1976, parte de la prensa ayudó a instalar la idea de un enemigo interno que justificaba cualquier respuesta. Sin la complicidad de los medios de comunicación, las atrocidades que ocurrieron después no habrían sido posibles. 

Hay que dar las vueltas

En el congreso el reclamo avanza más lento. “Ojalá hubiera un juicio político porque es lo que corresponde.” afirma el padre Paco. “Ahora el tema es que Lilia Lemoine está al frente de la Comisión de Juicio Político. Bueno, vivimos en el mundo del revés. No se reunió la comisión. Te podés imaginar que no va a caminar esa cuestión, pero bueno, igualmente creo que está bueno ir generando conciencia y por lo menos intentar lo mismo” nos cuenta el Padre Paco. 

Diega, de Resistentes Argentina, sostiene que cada jubilado que vive y cada joven que no cae en el suicidio son una victoria. Desde este movimiento surge la convocatoria de marchar todos los viernes. 

La derecha podrá reprimirnos, encarcelarnos, pisotearnos con todo el peso de sus botas. Pero la resistencia también puede tener gestos que aleccionen. Cada bandera alzada en las calles, cada batalla dada es un llamado a la acción para hacerle frente a este disciplinamiento sobre los cuerpos, las almas y los más débiles. 

Hay que ser honestos, no fuimos muchos. Pero no hay que tener miedo. Hay que ser como Cristian y Lucas. Hay que ser valientes. 

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