BLANCO TETA: NOISE PUNK DEL PRESENTE

Por qué deberías leer esta nota
Blanco Teta es una banda de noise punk que se anima a mirar al presente y dedicarle canciones que son puñales. El rechazo del artista, el precio de todo que aumenta sin piedad, una avalancha de estruendos de batería, una voz dulce que de pronto chilla como herida, un cello entre las piernas sonando como si el arco estuviera frotándose en nuestras gargantas. Las cuerdas se pellizcan y producen un sonido dulce y extraño. Pero todo esto lo podés comprobar con tan solo ir a sus lanzamientos. Si querés adentrarte en la historia detrás de una locura de esta magnitud, deberías seguir leyendo.

Voy sin bombacha esquivando mil balas
Si vienen las ratas me comen sin carpa

No me busqués, policía. Yo te paso a buscar.
Tan estruendoso y estremecedor como palpable dentro de las zonas más íntimas de la mente. Este cuarteto disuelve los límites como azúcar en la lengua, tanto en el sonido como en lo emocional. Furia y ternura se funden en un LP que solo podría describir como urgente. “La debacle de las divas” es la banda sonora de la gran catástrofe de estas diosas resplandecientes. Las divas sumidas en la ruina, la catarsis dionisíaca de unas pibas llenas de talento que tienen que sobrevivir con uñas y dientes a la crisis global que marchita todo de a poco. El humor negro es un punto clave. Subiduki de alquiler. El espesor de los sueños persiste aunque nos señalen, aunque nos disparen, aunque nos empobrezcan y nos destrocen y nos dejen sin nada. Nos quieren calmadas, confundidas, en babia. Blanco Teta se arrastra hacia el fondo, se restriega la herida. La mira, la mira, la mira. La honra.
Ya no sos, ya no soy una joven promesa. Blanco Teta te mete el dedo en la llaga. Y te gusta. Con canción, con salto, con estruendo, con grito desaforado, nos enfrentamos juntos a las verdades más horribles. Y vamos hacia allá, bailando. Ya no te puedo invitar a comer medialunas, ¡todo está tan caro! ¿Cuándo se vuelven caras las medialunas? ¿Cuando se vuelve inaccesible el placer más sencillo? ¿Cómo no morirnos de la bronca? ¿Cómo no gritar y arrastrarnos por el suelo, cómo?

Surgidos del colapso
Elles mismes se definen como “latinx experimental grrrl noise-punk rock group”. Les encajamos mil etiquetas. Sabemos que no bastan. Sabemos que no importa. La gracia es el no saber bien, el amar con locura sin entender qué está pasando porque, al final, no hace falta. Un chelo destruído, letras absurdas, esa voz de nena chiquita horripilante y sexy y terrorífica y desafiante. Esta banda es espeluznante. Una se siente cómoda habitando este horror. Blanco Teta halla la belleza de lo grotesco en su teatralidad. Un caos profesional. Los restos podridos y olvidados del pop se encuentran con la crudeza del punk.
Curiosamente, casi todos los integrantes vienen del conservatorio. Los unió el hartazgo. Dejaron atrás eso que tenían que ser y se convirtieron en esta banda desbordante. La desobediencia al camino pactado para nosotros, sin nuestro consentimiento ni participación.

Nómades
Hay algo del migrante eyectado al primer mundo, donde todo está heavy también. Hablan de una crisis global evidente, una que no evitan en su música. Son latinoamericanos, y por eso practican una supervivencia activa desde la raíz. Hablan de una disforia: dormir en el piso del aeropuerto una noche, compartir escenario con los artistas más pegados en la siguiente. En su gira por Europa, la banda pudo observar las realidades más chetas del mundo, sin dejar de andar por el camino subalterno del under.
Grabaron el LP en el medio de la gira, en diferentes países, estaban cansadas. El sonido da cuenta de esto. Hay algo en el DIY que se parece mucho a la libertad y que, si lo mirás de cerca, se parece también a otra cosa. El sistema encontró la manera de que seamos nuestros propios patrones y nuestros propios obreros al mismo tiempo. Nos puso el látigo en la mano propia y nosotros lo usamos para exigirnos producir. El neocolonialismo no necesita capataz porque ya lo llevamos adentro, grabado en la forma en que trabajamos, en la culpa que sentimos cuando paramos, en la métrica de seguidores que miramos a la medianoche, en las condiciones precarias que estamos dispuestos a soportar. La libertad prometida tiene el costo de volverse tu propio esclavo. Con las mentes y los cuerpos destruídos, Blanco Teta nos da a comer un disco que es un exorcismo. Cruzan el infierno y, al regresar, nos regalan La Debacle de las Divas.
Son cuatro, y cada uno vive en un país diferente. Gestionan sobre el pucho, deciden con el corazón en la garganta, viven sobre los bordes de la oscuridad europea. Hay temporadas en que no están juntos. Y luego hay temporadas en que están juntos y conviven en las situaciones más extremas: durmiendo uno encima del otro, trabajando las 24 horas, colapsadísimos y también, como dicen ellxs, en “modo familia”. Detrás de escena, aprendieron a leerse. Toman turnos para contenerse. De un país al siguiente, buscándole la vuelta siempre. Mientras suceden las giras, sucede también la vida, y eso no es algo que se pueda poner entre paréntesis. La exigencia y la salud mental chocan y se estrellan en los cuerpos. Blanco Teta le pone el pecho a la explosión.

En carne viva
En vivo, entran en trance. Las frecuencias las atraviesan y las conectan entre ellas. “nos vamos”, dicen.
Europa es fría. Están trabados, en lo físico. Pero en los shows de Blanco Teta, aún sin entender su lenguaje, enloquecen. Vienen en trance, tras el final del recital, a agradecer por haber sentido tanto.
Fui a verlas al Maquinal, junto a las Dum Chica. La cantante cuelga cadenas en el micrófono, revolea el soporte en el aire (y casi me da), se acerca de pronto a mi cara, la toma entre sus manos, grita, grita, grita. Yo no puedo creer lo que vivo. Y la chelista, por Dios. Parece que va a salir corriendo en cualquier momento. Una experiencia religiosa y totalmente sexual. Lanza el chelo de un lado a otro, casi da impresión ver un instrumento tan elegante ser tratado con esa fiereza. El bajista, oh, nadie me pudo enamorar con tanta facilidad. Es ese porte, me hipnotizó, me cautivó por completo. Hay un reflector justo atrás de la batera. Resplandece como una divinidad maligna. Esa noche encontré una nueva obsesión.

Se aproxima
Hay proyectos en camino. La banda aprovecha el encuentro para armar nuevas cosas. Sara Hebe, Barbi Recanatti, La Piba Berreta y K4, entre muchos otros artistas argentinos así como del exterior participarán de una propuesta muy particular. Blanco Teta le extendió a sus colegas la posibilidad de tomar canciones de La Debacle de las Divas y hacer con ellas lo que quisieran. Se trata de un álbum remix con reversiones interpretadas de maneras impensadas. Aguardaremos con impaciencia.
Además, hay dos videoclips de La Debacle en camino: el de Subiduki y el de Metalera. ¿Cómo se llevarán estas canciones a la pantalla? Lo que les conviene es seguir este proyecto de cerca, muy de cerca.

Flora Robles

Esta nota fue publicada originalmente en la revista Interzine. Link a la revista:
https://drive.google.com/file/d/1LHG5L9CRVEvf6i9UGWqhMIqQDLLUTFrs/view

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