“Del sofisma del yo” Hay en la nada todo origen. Camina quien en la muchedumbre de su soledad ser puede solo tiempoyvacío. Duda tanto como camina preso de sendas perdidas en una ciudad que convida sobras, el agobio de su cielo demasiado la hace tan inalienable que apenas existo. Pero la Noche Siempre Cae Y los cuerpos hechos cadáver cada ver atado a su epitafio. Con sus viudas y sus pieles de velo ennegrecen toda angustia. Cada rostro teñido de engaño, esa fúnebre penumbra fue. De la lóbrego nace muerto, diminuto insomnio. Yo, mentira pero ¿Qué lúgubre demonio lo puso donde estoy? Mil caras en una develan el abismo detrás separan los cuerpos que vuelven hacia mí.
Algo me piensan que cierra.